lunes, 28 de marzo de 2011

Amarga y dulce; la resurrección

Preparo la clase de escatología sobre la resurrección con una taza de café con leche de vaca de a de veras - o sea leche no comercial y hmm sabe bien diferente; el café mas fuerte y la leche más suave. Y pienso que así es el tema de la resurrección, fuerte y suave, no tan cremoso, pero con un dejo amargo y ligeramente dulce a la vez. Mientras pienso, escucho la voz de los monjes benedictinos de Santo Domingo de Silos. Perfecto ambiente para el tema ¿no?

Mirando el tema en internet veo que hay 1,820,000 entradas para "resurrección de cristianos y Jesús." Parece que muchos tienen su criterio y sus interpretaciones - iglesias, pastores, seminaristas, biblistas, teólogos/as, ateos/as, charlatanes, etc. Pienso que muchas personas se dedican a interpretar desde diferentes espacios este tema, (me atrevo a decir por algunas cosas que he leído) sin estudiarlo a profundidad o sin entender el contexto de los libros que mencionan este tema o la historia del desarrollo del tema. No dudo que con buena intención de dar guía, pero pienso que más bien confunden y dirigen la vida cristiana a un vivir en la espera del rapto, con la imagen de una resurrección incorpórea, separada de la historia humana y la historia personal; mientras los "dolores de parto" siguen sin que haya una partera que alivie el dolor real de la piel y el corazón. (Ayyy, y ya empecé con las metáforas... es que es muy difícil platicar de estos temas sin entrar en el lenguaje simbólico.)
 
Pero bueno, solo quiero compartir algunas musarañas que han quedado en mi corazón. Primero, la idea de resurrección se va desarrollando en el pensamiento hebreo (y entra en los escritos bíblicos) en la interacción con otros pueblos. Hay una etapa temprana donde no había creencia en la vida después de la muerte (Sal 115:17). No podemos decir si linealmente o de manera paralela se desarrolla la noción del Seol como el submundo donde moran los muertos en asociación con las ideas culturales del medio oriente. Sin embargo, el Seol estaba fuera de la acción y poder de Yahvé (Sal 88:10, Is 38:10). Es un espacio sin memoria (Sal 6:5, Ecle 9:5, 10)

Aunque hay relatos de resurrecciones en el AT (2R4:32, 2R 13:20-21), esencialmente la inmortalidad del alma, el juicio y el castigo o el premio después de la muerte no eran conceptos reconocidos antes del Exilio, en el Judaísmo pre-exílico. Durante la ocupación persa y helena los judíos entran en contacto con el concepto de resurrección (resucitación o reanimación) de los muertos o de la nación, idea que en medio de la crisis de la destrucción nacional y de la amenaza contra la identidad toma sentido y fuerza; en especial en el siglo 2 bajo Antioco Epífanes (Is 26:19, Ez 37, Dan 12:2).

En el tiempo de Jesús se manejaban dos conceptos sobre la resurrección. El texto de Mc 12:18-27 muestra con claridad estas posiciones que asumían los saduceos y los fariseos. Los primeros no creen en la resurrección y los fariseos si. Para Jesús la resurrección es consecuencia de la fe en la fidelidad y poder de Dios. La resurrección es parte de la irrupción del Reino de Dios en el tiempo y la historia humana. Los milagros de Jesús son parte de la era mesiánica. (Mt 11:5, Jn 11:25-26) En la misión de los doce, junto al mandato de resucitar muertos – también esta el curar enfermos, limpiar leprosos y arrojar demonios (Mc 6). Obviamente esto junto a la proclamación de las buenas nuevas a los pobres - con la restauración de la dignidad humana que en todos los casos de sanidades y liberaciones, Jesús realizó.


Segundo, la resurrección en la que creemos los cristianos es una completa - o sea cuerpo y alma - y aquí sigo la interpretación de Pablo (Rom 8:22-23, 1Cor 15:35-38, 2Cor 5:2-4.) Me gusta mucho como Nocke lo propone desde la integralidad de la salvación. La resurrección significa que toda nuestra humanidad, con toda la historia de vida, con todas las relaciones históricas que vivimos serán parte de una recreación. Se basa Nocke en el relato de la aparición de Jesús a los discípulos con sus marcas en Jn 20:19ss. Dice, "los discípulos ven las cicatrices, las señales de sus sufrimientos; ven la historia de su vida... esta historia no se ha olvidado, no se ha quitado como el vestido de un actor, ...está escrita en su cuerpo y este cuerpo pertenece para siempre al resucitado."

Me parece que Nocke rescata la visión de la resurrección que pensaban los primeros cristianos donde nada se pierde para Dios. Para mí, el pensar que Dios recoge y valora cada lágrima y cada sonrisa; y con ellas la identidad e historia plena que nos define como personas, es la base de nuestra gran esperanza para la eternidad.

Así que mi querida gente, nada de pensar en cuerpos resucitados tipo Casper. La esperanza del cristiano está en la fe en Jesucristo, su obra y palabra, su muerte y resurrección en la cuál todas las cosas (historia, naturaleza, identidades, etc.) serán consumadas. En esa espera se nos motiva no a soñar en el más allá, sino a seguir trabajando por el Reino de Dios que es la búsqueda de la justicia, equidad, integridad, solidaridad, amor, etc.

Bueno y como se me acabó el café... ahí lo dejamos.      

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