domingo, 13 de noviembre de 2016

Adviento 2016 – Trump, Ricky y los tiempos… Hmmm “pon una pajita”

Eclesiastés 3.1-13, 12:13-14

Se abre un nuevo tiempo para Puerto Rico (PR), para Estados Unidos (EU) y de alguna manera para las relaciones globales. Con más preguntas que respuestas se dieron las elecciones en PR y en EU, y los resultados han cambiado la historia. 

Puerto Rico con una deuda sobre 70,000 millones de dólares, evalúa el impacto de los cambios que traen los resultados de las elecciones generales en la isla y EU. Nuestra isla, territorio no incorporado de los EU sigue sumida en una recesión económica desde el 2006. Hay profunda inseguridad por las acciones que la Junta de Control Fiscal tomará, ante la evidencia que la crisis fiscal y económica se profundizará, a pesar de los intentos de nuestro actual gobernador, Ricardo Roselló de dialogar y pactar con la misma. http://www.estado51prusa.com/?p=66018

Ya son cientos de miles los que han escapado del desempleo o las deudas al migrar a los EU. Y ahora con los EU entrando en una época que para muchos grupos de minorías - musulmanes, LGBTT, negros, hispanos, mujeres, inmigrantes y otros (y si los puertorriqueños también somos minoría); se perfila como una de terror, miedo e inseguridad. http://www.lanacion.com.ar/1954649-elecciones-en-eeuu-el-terror-hispano-a-las-promesas-de-donald-trumpEl discurso misógeno, racista y divisivo del ahora presidente de los EU, Donald Trump – nutrió - con razón, la desesperanza, la angustia y la incertidumbre que nos asedian. https://newrepublic.com/article/138649/president-donald-trump-means-muslims 

Hoy leemos Qohelet – el Eclesiastés / Predicador como palabra en la que podemos rescatar una profunda reflexión que se da desde la propia vida.[1] Y no, no escribimos como de costumbre con un buen café en mis manos y en mi casa, porque estaba en otro espacio de ministerio. El sabio escritor – el Convocador  (el que llama o convoca a la asamblea) o el Ensamblador (el que ensambla, arma, articula, conecta) - es uno que ha reunido sabiduría y la comparte con el pueblo. 

El Predicador le hace preguntas a la vida y a veces suena arrogante, irreverente y cínico – pero pregunta como preguntamos nosotr@s, por la bancarrota de nuestro país o por la enfermedad de un hijo, por la infidelidad de un espos@ o por el despido, por la pérdida de un amad@ o por los resultados electorales. Preguntamos con coraje, con tristeza o con desesperación, porque para aquellos que somos cristian@s, a veces se nos va la vida en entender como y en donde está la presencia divina, en nuestros tiempos y vivencias.

En esos tiempos determinados de – nacer y morir, sembrar y arrancar, llorar y reír, romper y enmendar, etc., el Predicador nos ubica en los tiempos que él conoce, pero que también nosotr@s conocemos, porque son nuestros. Son intensamente nuestros tiempos y son tiempos humanos, aunque suene obvio el notarlo. Vives tus tiempos, yo mis tiempos y los pueblos viven, el tiempo propio de nuestros pueblos. Y es que en esos tiempos a veces oculto, a veces cercano, encontramos a Dios. El Predicador nos invita a recordar que entre estos tiempos – buenos o difíciles - se cruza, se expresa y se convive un TIEMPO que es de Dios - un único TIEMPO divino Kairós,[2] - "un momento adecuado y oportuno." Aunque en nuestros tiempos de vida todo cambie y no tengamos control – y es ahí cuando todo se convierte en vanidad o en un sin sentido (sea porque no podemos controlarlo o porque no podemos percibir el gran quehacer de Dios en la historia, este se nos escapa) [3] - el punto fijo en el horizonte que nos da significado de vida y esperanza, es Dios precisamente porque su TIEMPO es oportuno.

Hoy iniciamos Adviento - primer periodo del año litúrgico cristiano, cuyo color morado refiere a la penitencia. Es un tiempo que nos prepara para el nacimiento de Cristo. Es un tiempo de reflexión y de perdón. Todas las señales indican que se avecinan tiempos difíciles – si – pero al alinear nuestro corazón con el TIEMPO Kairós de Dios, las cosas tendrán sentido (no se si habrá paz, pero habrá sentido). Recordar que en nuestros tiempos profundamente humanos, el TIEMPO de Dios permanece, nos provee un sentido de seguridad que nos puede llevar a enfrentar los miedos y los terrores reales. Adviento es tiempo de creer, de esperar – pero de pensar también que es lo que me detiene en darme a Dios, en dejarme cambiar – y en dejarme transformar por la esperanza del Emmanuel – Dios encarnado - Dios con nosotros. Hoy, manejar los cambios que vendrán o lo que ya es para ti, en este día, una situación difícil – es tiempo de Adviento.  

Nativity scene in Bethlehem, early 1900s
http://blog.bibleplaces.com/2009_12_01_archive.html
Me vino a la mente de momento, la imagen del pesebre y pensé en – la paja – algo muy humilde y común que daba calor necesario. La paja, ese tallo seco del trigo, del centeno o la cebada, sirvió de cama para los animales del pesebre y también para Jesús y su familia, evitando el piso frío y húmedo. 

En este tiempo de necesidad, creo que tú y yo podemos poner la pajita – decidir que puedo hacer para hacerle la vida mejor a alguien cercano, para hacerme la vida mas llevadera (en buena onda) a un@ mism@. Dile al Señor que vas a hacer, en este tiempo; ¿que le ofreces? Comparte los alimentos, escucha la queja y consuela, lava los trastes, asiste a alguien, ora, marcha, defiende y lucha por tus derechos, aliviana la carga de tu herman@ – “pon una pajita” en ese pesebre imaginario de tu corazón para que cuando Jesús nazca haya un espacio tibio donde el Dios Emmanuel pueda estar. La paja permitirá que el calor divino transforme nuestra mirada del espacio y el tiempo. 

Adviento es preparación para recibir a ese Dios contigo/conmigo – si ese Dios que ahí va a estar, a pesar de todo y aún de ti mism@.  Adviento es tiempo de Dios, tiempo de expectación. ¡Espera lo mejor de Dios, todavía Su Tiempo oportuno no se ha terminado!   



[1] Las fechas siguen siendo debatidas, unos ubicando el texto a finales del siglo 6 AEC y otros hasta el año 250 AEC.
[2]  Kairós desde la filosofía griega significa ¨momento adecuado u oportuno.” En la teología cristiana se ha desarrollado como el “tiempo de Dios.”  
[3] Lilia Ladeira Veras. “Un Primer Contacto con el Libro del Eclesiastés o Libro de Qohélet.” Ribla 52 (2005:3) 93-110.

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