sábado, 24 de diciembre de 2011

¡Una nota Personal en Navidad!

Ando con catarro y como decimos los puertorriqueños... "con el moco abajo" (traducción - media desanimada). Me zampo un sorbito de una nutritiva (y caliente!) taza de caldo de pollo... (¿y el café?... pues tengo malito el intestino, así que el café está restringido) :(
 
¿Alguna vez te has sentido con el ánimo bajo? Yo sí, es tarde... son casi la 1:30 am y tengo dolor, cansancio y frustración.

Todavía no he completado la coordinación para el semestre, nos faltan fondos para los proyectos y estamos preocupados por el ministerio. Ando atrasada con la correspondencia. Los estudiantes están cansados. Han estado haciendo un montón de pan (¡para recaudar fondos!) y participando en actividades relacionadas con la construcción de la paz que han requerido mucho de su tiempo mientras tomaban sus cursos. Mi dolor abdominal continúa y añado a mi lista pensamientos sombríos, la crítica situación de mi país (ya llegamos a los sobre 1,000 muertos - o sea que somos una zona de conflicto!!!!), del mundo, el materialismo que rodea la Navidad, el anhelo de ver a mis hijos y la carga de la casa que grita por una buena limpieza.


Ok, reconozco que ando un poco desalentada, sin embargo, recuerdo las palabras de Pablo: "…atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados” 2 Cor. 4:8 (RV). Y pienso que sentirnos de esta manera, presionados, perplejos, cansados, tristes, solitarios, frustrados, etc., es parte de lo que nos hace humanos. ¡Todos/as hemos experimentado en algún momento perder el ánimo! Sin embargo, sentirnos de esta manera también es parte de lo que se trata la Navidad ya que es precisamente en esos momentos que nos sentimos abatidos, que podemos acercarnos a lo divino en nosotros y buscar la fuerza, la voluntad y el Espíritu que nos sostiene y nos recrea de nueva cuenta.


Navidad es salir fuera de los marcos establecidos, sobrepasar las circunstancias que nos oprimen, sea al nivel político, económico, cultural, familiar o personal y hacer las cosas de otra manera; pensar de una manera inusual, actuar de una forma singular y entregar un amor renovado. Puede ser que la creatividad nazca de la angustia, (según Albert Einstein); pero la FE nace de la CONFIANZA en medio del desafío. ¡De todas maneras, fue Dios quien primero hizo algo muy insólito para ganar esta confianza!


Porque Emmanuel (Dios con nosotros) entró en nuestra historia; nuestra aparente fragilidad humana vino a ser mucho más. En Jesús se nos fue dada posibilidades sin fin para buscar la vida. Emmanuel nos hace más fuertes, pero también nos hace auto-conscientes de la naturaleza divina que compartimos con Dios y con todos los seres humanos desde la creación. Esta conciencia nos da el poder de cambiar nuestras circunstancias actuales para lograr el sueño de Dios para nosotros, para los que amamos y para el mundo.

Pablo estaba en lo cierto. Aun cuando a veces las circunstancias pueden ser difíciles, podemos confiar en Dios. Con Jesús tenemos inagotables posibilidades de vida. Ya no más, la guerra, el hambre, la pobreza, la enfermedad, la opresión, la destrucción ecológica, etc., son el destino final de la humanidad (¡y en este momento mis preocupaciones anteriores parecen pequeñas! J). La voz de los ángeles: "Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra, buena voluntad entre la gente" me recuerda que la ESPERANZA, es nuestro destino común. En Jesús, Dios vino a ser nuestro compañero de la vida.

Miramos con esperanza el futuro que se acerca. Les deseamos a todos/as una Navidad de gran bendición.


¡Que puedan alcanzar y disfrutar la voluntad del Emmanuel en sus vidas!


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