domingo, 25 de noviembre de 2018

En razón del día de la No Violencia contra la Mujer... y otras violencias.

25 de noviembre: Día Internacional de la Eliminación y de la No Violencia contra la Mujer se nos da como un momento de concreción de luchas, resentimientos, odios y anhelos. Ante los feminicidios y los dolores de tantas, hoy se mueven millones a levantar sus voces contra esta violencia contra la mitad de la especie humana.
Escena de marcha en Mexico
por Ingrid Alison (GFR Media)

Ser mujer significa tantas cosas ... buenas y malas.
Mujer eres tú y dependiendo de la fuente, serás una dulce persona o la imagen de un demonio sin salvación. No importa dónde estés, en cualquier lugar, mujer, alguien intentará reprimirte, avergonzarte, descalificarte, robarte la imagen divina y la dignidad que tienes y tenemos todos como seres humanos. Y estas violencias no nacen solo de los hombres, nacen también de las mujeres que saben herir y deshumanizar con la misma fuerza (no con la misma amplitud social y estructural porque la socialización se nos ha echado en contra) que la de los hombres.

Al observar las protestas alrededor del mundo, #HearMeToo y el naranja, escuchar algunos sermones y ponencias al ver las expresiones artísticas que por los miles muestran el rostro de mujeres maltratadas, esclavizadas, destruidas por la violencia de género; tomo un tiempo a solas y en quietud para orar y reflexionar en lo que veo. Pienso en las violencias que yo he recibido de hombres y mujeres por igual, y al releer textos bíblicos de afirmación del ser humano, puedo entender, que sobre todas las identidades, que si, soy mujer, y a mucha honra. Pero por sobre esta, identidad de género, la mas esencial y básica es que soy humana y que es esa humanidad elevada en el Dios encarnado, la que convierte mi cuerpo, nuestros cuerpos y nuestro ser en sagrados y divinos.

Por eso es que al separarse, destruir y manipular esa imagen y la semejanza divina en cada humano, se abre la puerta a procesos deshumanizadores - violencia fundamental contra los demás y por lo tanto, violencia fundamental contra Dios mismo. Cuando deshumanizamos a alguien o algún grupo humano, levantamos una frontera, un límite, un muro, una frontera entre lo humano y lo no humano, y así ese reflejo del UNO dentro de mí, se convierte en el OTRO extraño y desfigurado. Entonces es fácil explotar, criminalizar, discriminar, abusar, herir, minimizar, maltratar, encarcelar, robar, mentir, odiar, objetivar y asesinar al otro. Si algo es esencial para ayudarnos a sobrepasar las múltiples violencias es comenzar a mirarnos como humanos.

Eliminar la violencia contra la mujer, significa entonces luchar por los derechos de millones de mujeres, de múltiples maneras. Pero, eliminar esta violencia implica sin embargo ir más allá - porque todas las violencias se nutren entre sí. Implica luchar contra las muchas violencias profundas que como hombres y mujeres hemos aprendido e internalizado. Si, porque aprendimos a ser violentos contra el que es diferente - no solo por su género, pero por el color de su piel, por su etnia, por su estatus, porque es de otras capacidades, por su cultura, por su identidad política o religiosa, por su edad, por su lenguaje, por su peso, por su deformidad o por su normalidad, etc. Aprendimos en un abrir y cerrar de ojos a usar la lengua, el cuerpo, la tecnología, lo que esté en nuestras manos para violentar a ese otro y deshumanizarle.

Eliminar la violencia contra la mujer, implica luchar por el cambio estructural de un sistema de mercado deshumanizado y voraz, en el que todos, si todos y todas participamos. Luchemos contra la violencia de género, si, es justo y necesario. Pero no olvidemos que al luchar hay que vencer también nuestro propio ser y las múltiples violencias de las que somos capaces todos y todas. Por la mujer, si y por toda la humanidad, luchemos cada cual a nuestra manera y con nuestras fuerzas y talentos, por un mundo libre de violencias, incluyendo las propias.

En medio del presente caos, de un regreso al terror de estado, de grupos anti migrantes (como Zukunft Heimat, Americans for Immigrantion Control, Inc., V-Dare, KKK, etc.), de grupos extremistas anti-gobierno (si en EU), de una economía que genera para pocos y olvida a los más; recordemos que el Espíritu aún se mueve sobre las aguas de este caos y recrea realidades nuevas de paz. Trabajemos juntas y juntos para lograr este sueño.

Para leer:

Ponencia de las Naciones Unidas
Orange the World: #HearMeToo
Odio Organizado
Seis femicidios por hora hacen del hogar el lugar más peligroso para la mujer. Nuevo Día. 25 de noviembre 2018.
Plantón feminista contra la violencia de género

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